Estaba leyendo en el blog de mi antiguo profesor de Sistemas de la Información, Enrique Dans, hoy por hoy considerado como uno de los gurús de la tecnología en España, que lleva unas semanas viviendo la experiencia iPhone. Su conclusión es, básicamente, que el iPhone puede ser un bonito objeto de decoración o un iPod algo más sofisticado y con posibilidad de hacer llamadas telefónicas.
El tema es que el iPhone lleva muchos meses creando expectación y, según se acerca el día del lanzamiento en España, la gente ya está como loca por tener el iPhone en sus manos. Ya se ve gente que lo compra en USA y lo intentan hackear, o gente que se compra el iPodTouch sólo para sentir que ya casi tienen el iPhone. La gente especula sobre qué operadora lo distribuirá. Incluso presagian que muchos usuarios se cambien a la operadora que tenga el iPhone para poder así tenerlo.
Tampoco es justo que yo valore la calidad del iPhone, pues tampoco lo he podido trastear (sólo he visto el iPodTouch, que según tengo entendido es casi el iPhone pero sin teléfono). Pero lo que yo intuyo es que mucha gente se va a llevar una gran desilusión con el iPhone, igual que le ha pasado a Enrique Dans. Muchos se esperan que sea el teléfono del siglo, por sus prestaciones, cuando posiblemente sólo se estarán gastando una pasta en uno de los teléfonos más bonitos del año.
Antes me gastaría los euros en otro teléfono que esté concebido para ser un buen teléfono. Un Nokia N95 (aunque yo no soy precisamente defensor de Nokia), un Sony Ericsson K850i, etc. Y si es por leer emails, coincido con Enrique en que nada como una Blackberry, más ahora que están haciendo nuevos diseños más pequeñitos.
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